Pequeña cita en un transporte público
Tres tiempos para filosofar,
sentando en un incómodo banco,
de un antiguo y desarticulado bondi,
pensando en que piensa la gente,
me hallo sumido.
Abruma este aburrimiento,
el saltar y saltar que experimento,
perdidas miradas detrás de ese asiento,
pálidos rostros; y ya ha pasado un tiempo.
Un pibe adolescente, que se cree diferente,
aplasta la goma, una y una vez mas,
mira a la gente, su pelo se mueve,
botas de afuera lleva,
una pequeña y púber barba incipiente lo cubre,
sus rizos no deja de tocar.
La gente a parada estar comienza,
y se advierte cierto malestar,
los ojos como percianas entornadas,
es que las siete son,
y la gente se apura a cansar,
cuidado; que ya van dos tiempos.
Dos mujeres me acompañan,
una de lado a lado,
una de mirada perdida,
otra con la vista dormida.
De lejos se alcanza a ver,
a un hombre con un papel que escribe,
la gente lo mira y lo mira,
se levanta y antes de bajar dice:
"Es que he llegado a tres tiempos".

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home